Eusebio Ayala y su tiempo
La democracia no es una planta de invernáculo. Solo el gran aire asoleado le hace crecer.
Toda cuestión internacional de alguna importancia tiene que sustraerse de la pugna partidaria.
Un Partido serio que se cree llamado a las funciones de gobierno, no
tiene que valerse de engaños. Un hombre sincero que busca realmente resolver las cuestiones de carácter social y económico, no ha de
prometer lo imposible ni despertar esperanzas ilusorias en la gente
El gran secreto del rendimiento es que el trabajador tenga la sonrisa
en los labios. Cuando hay satisfacción, hay voluntad, cuando hay
voluntad, hay eficiencia. El bienestar del obrero es garantía del éxito
industrial.
El Paraguay tendrá el Chaco o dejará de existir, Esta es la sentencio
que define el pleito.
El problema que envuelve en grado máximo el porvenir de la Republica es el de la educación. Educar es obtener que la enseñanza penetre
en los cerebros y se incorpore a las ideas activas del educando
La libertad social, política, religiosa no basta. En nuestro tiempo, la
opresión viene sobre todo de dos grandes y temibles puntos: la
ignorancia y la pobreza.
La democracia es una institución cuyo éxito depende del buen sentido
popular nacido de un cierto grado de bienestar y equilibrio.
La historia es voluntad del hombre: la geografía es voluntad de Dios
La voluntad del hombre contra la voluntad de Dios es el mal. Siglos de
infortunio suman el tributo con que se ha pagado la rebeldía del
arbitrio humano contra la naturaleza.