En presencia poética viva
La trinidad en gestos
Este libro explora una profunda conexión entre los gestos cotidianos y la presencia de la Santísima Trinidad en la vida de los creyentes. Desde esta clave, la Trinidad se revela no como una idea abstracta, sino como una comunión de amor que se inscribe en el cuerpo y en la historia. El Padre que entrega, el Hijo que se dona hasta el extremo y el Espíritu que sostiene y reaviva, se expresan en gestos cotidianos, en el signo de la cruz y en la vida que circula y se comparte. Así, la fe se vuelve presencia, la contemplación se hace acción y el misterio trinitario se deja reconocer como una poética viva de la existencia.
Inspirado en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, el libro propone una "poética de la presencia", una experiencia que invita al creyente a ver, sentir y actuar haciéndose presente en el escenario donde suceden los actos. A través de la contemplación activa, el ejercitante se sumerge en el misterio de la Encarnación, reconociendo la presencia de Dios en lo cotidiano. Los relatos sugeridos resaltan cómo los gestos sencillos, como juntar las manos o elevar la mirada, se convierten en expresiones tangibles de la comunión trinitaria.
En este horizonte, los creyentes son llamados a participar en el misterio del amor divino, manifestado en la cruz y en la vida diaria, encontrando en ello un nuevo estilo de vida marcado por el amor y la entrega generosa. Destaca cómo esta poética no es una mera observación pasiva, sino un acto de empeño profundo que transforma el interior del creyente, llevándolo a servir y a vivir en consonancia con el misterio divino. Así, la poética de la presencia se convierte en un puente entre el misterio de Dios y la realidad humana, revelando la belleza y el propósito de la vida en comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Esta obra poética invita a los lectores a unirse a este gran movimiento poético, dejándose implicar personalmente en esta poética viva de la presencia: a mirar con hondura, a habitar el misterio con el propio cuerpo y a permitir que la fe se traduzca en gestos concretos de vida y de amor. No se trata solo de comprender, sino de entrar en una experiencia que transforma la manera de estar en el mundo. Quien se adentre en estas páginas descubrirá que la Trinidad continúa trazando hoy su signo de comunión en la historia, en los cuerpos y en la vida ofrecida de cristianos generosos.