Cuatro otoños y será primavera
Ella se llama Abril, como el mes otoñal en Sudamérica. Lo conoció una tarde lluviosa; fue como si un raudal lo trajera a su vida y a su corazón. Y con la rapidez de las aguas pluviales que recorren las calles de Asunción, él viajó a Taiwán para usufructuar una beca, no sin antes compartir mucho más que una historia llena de ternura y amor.
Pasarían varios otoños para que él regresara junto a ella. En los mensajes y las llamadas telefónicas, él le dice Wǒ ài nǐ, y ella, rohayhu.
¿Resistirá su afecto la distancia de miles de kilómetros?