Juicio Ordinario Posterior
Mi encuentro con el juicio ordinario posterior se remonta al año 2016. Siendo alumno de la Escuela Judicial en la especialidad de Derecho Civil y Procesal Civil, asistí a una exposición magistral de un profesor —cuyo nombre el tiempo ha desdibujado, pero cuyas ideas permanecen intactas— que despertó en mí una curiosidad técnica inmediata. En aquel entonces, desempeñándome como funcionario del Poder Judicial en Guairá, advertí con asombro que no existían juicios de esa índole en la Circunscripción Judicial; el instituto era un gigante dormido que aguardaba una sistematización que permitiera su aplicación efectiva en favor de la justicia material.