Los hombres que desaparecían los viernes
Mis 100 citas de tinder
¿Es el algoritmo de las aplicaciones de citas un sistema diseñado
específicamente para deshumanizar, controlar y mercantilizar nuestra
intimidad? ¿O un espejo que simplemente expone nuestras
vulnerabilidades y las realidades sociales más crudas?
«Los hombres que desaparecían los viernes. Mis 100 citas de Tinder» es
una obra que no se limita a narrar encuentros fallidos o anécdotas
sentimentales; Eduardo Quintana construye, más bien, una cartografía
fragmentaria del deseo contemporáneo. Desde su propia forma —una
novela fragmentaria que se presenta como catálogo de citas—, la obra
dialoga con tradiciones que van desde el costumbrismo urbano hasta la
literatura confesional, pero filtradas por una lógica nueva: la del algoritmo.
En última instancia, esta obra no trata sobre citas, ni siquiera sobre amor.
Trata sobre la identidad en la era digital. Sobre lo que queda de nosotros
cuando somos reducidos a imágenes, frases y patrones de comportamiento. Sobre la angustia de existir en un sistema que nos mide, nos clasifica y nos muestra —o nos oculta— según reglas que nunca terminamos de comprender.