Lucidez de un muerto
Samuel Bordón Cañete maneja un concepto poético muy agudo: la vida que vivimos a diario no es vida. Es un ensayo general para la muerte. Solo cuando la poesía irrumpe, el cadáver andante recupera la lucidez. Y entonces escribe.
Lucidez de un muerto condensa los relámpagos de conciencia de un hombre que se despierta solo cuando ama, cuando duele, cuando recuerda a su madre, cuando tropieza con una mujer sin hogar, cuando mira la luna como si fuera la primera vez. El resto del tiempo: silencio, muerte lenta.
No es un libro de poemas. Es un testimonio de que aún se puede estar vivo entre tanta muerte disfrazada de normalidad.