Ovillo, la tasa rota
y otros poemas
Hay hilos que remiendan heridas, sostienen la memoria, enlazan ausencias y conservan aquello que el tiempo intenta deshacer. Estos poemas nacen de ese lugar. De la certeza de que incluso una taza rota, un árbol, una llovizna, un colibrí o una palabra guardan el misterio de la vida. Como el color glauco que protege silenciosamente a las suculentas, esta poesía no busca imponerse. Prefiere permanecer, multiplicarse en el lector y ofrecer su floración cuando el corazón esté dispuesto a recibirla.