Ricardo Flecha
Coplas y jazmines, luchas y azahares
Parte fundamental de la historia de la música del Paraguay
Ricardo goza de una extraordinaria habilidad para combinar su intuición con lucidez, ciencia, reflexión y originalidad. Su figura sólida, cálida y combativa ya es parte fundamental de la historia de la música del Paraguay de finales de Siglo XX y del nuevo milenio. En su amplia producción discográfica -rica y diversa incorpora no solo el canto testimonial, de las grandes causas sociales, que es su compromiso de vida, sino también una suerte de rescate musicológico, salvando del olvido antiguas expresiones musicales o poniendo en evidencia recientes pero perdidas canciones y dando generoso espacio a los jóvenes compositores. Su prestigio internacional le permite compartir escenario y grabar producciones con estrellas del canto latinoamericano, conocidas por su altísimo rigor estético.
Luis Szarán, Asunción, 2025
Ricardo es Paraguay, como lo es la guarania
¿Qué es Paraguay? ¿Qué es Argentina? ¿Qué son Chile o Brasil?
¿Territorios definidos por sus economías?
¿Por sus límites fronterizos o la política de sus gobernantes?
En parte sí. Pero lo verdadero y sustancial es su cultura. Esa es la referencia más cierta y directa que los muestra frente al resto del mundo. Su música, sus poetas y escritores, sus pintores, las artes en general.
Ricardo Flecha es uno de los emergentes sustanciales de la cultura paraguaya, uno que no sólo la representa cuando rescata sus raíces y su esencia originaria, sino que la sostiene frente a sus enemigos más odiosos en los tiempos que corren: la globalización, los medios hegemónicos de comunicación y las plataformas que son parte de las redes sociales, manejadas por intereses absolutamente ajenos a los de nuestros pueblos.
El trabajo extraordinario de este artista entrañable y necesario trasciende sus fronteras y se derrama hacia toda América.
Su amorosa relación con Mercedes Sosa, Chico Buarque, Silvio Rodríguez y otros emergentes culturales de este continente, habla del reconocimiento que semejante tarea despierta en todos.
Ricardo es Paraguay, como lo es la Guarania. Su dedicación y empeño lo colocan entre las figuras más relevantes de la cultura guaraní.
Cuando mi añorada Mercedes Sosa me habló de Ricardo, sentí que tenía un hermano muy cerca a quien debía conocer. La vida me regaló esa posibilidad. Tuve el privilegio de poder cantar con él, disfrutar de su bella y estremecida voz y admirar su mirada llena de preocupación por nuestras libertades y derechos.
No me necesita para que lo explique. Su tarea encomiable y absolutamente americanista lo pinta entero. Sólo debo enarbolar y hacer flamear, toda vez que pueda, su generosa y valiente bandera.
Víctor Heredia, Buenos Aires, 2025