Las recetas de Mamachín
Las recetas de Mamachín, compilado por Claudia María González Forteza, es mucho más que un libro de cocina: es un homenaje familiar, cultural y gastronómico a María Rosa Forteza de González, “Mamachín”, y al legado que dejó en Villarrica y en numerosas generaciones de personas que aprendieron con ella.
Mamachín hizo de la cocina una verdadera vocación de vida. Se formó en arte culinario y posteriormente fundó su propia Escuela de Cocina en Villarrica, donde durante más de treinta años transmitió conocimientos, técnicas y valores a sus alumnas. Su trayectoria también estuvo ligada al servicio de catering, la enseñanza y la formación gastronómica,
convirtiendo su trabajo en parte del patrimonio culinario y afectivo de la comunidad guaireña.
El libro reúne una amplia variedad de preparaciones organizadas en grandes secciones: bocaditos; salsas y cremas; sopas y caldos; ensaladas; platos principales; tartas; dulces, tortas y otras delicias. Entre sus páginas conviven recetas profundamente paraguayas —como chipá, mbejú, vorí vorí, locro, sopa paraguaya, chipá guasú, pastelón de mandioca, arroz kesú y dulces tradicionales— con preparaciones provenientes de otras tradiciones culinarias, reflejando la diversidad de conocimientos que Mamachín enseñaba en su escuela.
Pero la obra no se limita a presentar ingredientes y procedimientos. Cada sección incorpora textos que relacionan la cocina con la historia, las costumbres y la identidad paraguaya, destacando productos como el maíz, la mandioca, el queso Paraguay, las frutas tropicales y otros ingredientes propios del país. El libro muestra la gastronomía
como resultado del encuentro de las raíces guaraníes con aportes españoles, jesuíticos, criollos y de otras culturas.
A la vez, Las recetas de Mamachín posee un profundo componente humano. Los testimonios de su esposo, hijos, nietas y otros familiares recuerdan a una mujer alegre, creativa, generosa y dedicada, para quien la mesa era un espacio de encuentro familiar.
Las recetas aparecen vinculadas a aromas, celebraciones, conversaciones y recuerdos, haciendo que la cocina se transforme en una forma de conservar su presencia. La propia familia resume ese espíritu al señalar que el libro busca preservar lo que Mamachín les
enseñó: cocinar como una forma de amar.
En definitiva, el libro rescata recetas, pero sobre todo rescata una memoria. Es un testimonio de la vida y obra de Mamachín, de su Escuela de Cocina y de su aporte a Villarrica; al mismo tiempo, constituye una valoración de la gastronomía paraguaya como patrimonio cultural. Cada preparación une tradición, enseñanza, familia y afecto,
convirtiendo el recetario en un legado destinado a permanecer y transmitirse a nuevas
generaciones. Como expresa la propia obra, sus recetas son también documentos de la
memoria, capaces de unir sabores y recuerdos.